Los tiempos de la crianza y los del resto de facetas de la vida no encajan. ¿Podemos sacudirnos la exigencia de productividad?
¿Por qué nos cuesta tanto dedicarnos un rato? Deja de hablarte como un personaje malvado y conviértete en el ser mágico que hace tus deseos realidad.
Todas hemos sido mejores madres antes de ser madres. En esa maternidad ideal no había lugar para las dudas. No había necesidad de hacer hueco a las excepciones. No había cansancio, no había frustración.



