• Mirando atrás

    Empezamos con una mirada cariñosa y llena de curiosidad a nuestra propia infancia. Prepara un rincón especial, algo que te apetezca tomar, y ábrete a una marea de emociones.

  • Mirando al espejo

    Seguimos con un auténtico reto: reconocer nuestro reflejo. Para muchas personas la transformación que supone la crianza puede generar la sensación de que la propia identidad se ha diluido. Realmente lo que sucede es que la persona que éramos ha cambiado, y está esperando que reconozcamos ese cambio para integrarlo en todo aquello que ya era antes de iniciar una familia.

  • Mirando al futuro

    Cuando nos devora la monotonía, o no conseguimos llegar al final del día, pueden darse etapas muy frustrantes donde perdemos la perspectiva de todo lo bueno que tenemos y lo que está por venir. Prepara tu lado más fantasioso y construye una vida ideal para tu familia y para ti: seguro que inspira para llevarla a la realidad más allá de las palabras.

  • Mirando alrededor

    Con frecuencia, las personas somos las peores jueces de nosotras mismas. ¿Qué pasaría si aquello que te quita el sueño te lo contara una amiga? ¿La tratarías con la misma dureza? ¿Y si tus circunstancias cambiasen radicalmente, cómo crees que lo vivirías? Hacemos un ejercicio de relativismo para aparcar la culpa y la autoexigencia.

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