Esto no es como me lo contaron
¿Qué hacemos con todas esas facetas de la crianza de las que parece que no se puede hablar? Un repaso por las emociones menos agradables de la crianza para entender su función y mejorar nuestra capacidad de enfrentarnos a ellas. Reconocerlas y utilizarlas es imprescindible para volver a sentirnos a gusto.
Visión general
¿En qué consiste este curso?
Existe una fortísima tradición cultural que ha construido en torno a la maternidad una mitología de pureza, felicidad y calma… muy poco ajustada a la vivencia real de transformarse en madre.
En el periodo perinatal, las madres nos encontramos con un aluvión emocional donde, por supuesto, la alegría y la serenidad tienen su hueco. Pero también lo tienen la culpa, la vergüenza, la frustración y otras muchas sensaciones más difíciles de afrontar.
¡Rompamos los tabúes! Reconocer que se trata de emociones normales, compartidas, y mucho menos peligrosas de lo que podemos creer al atravesarlas en silencio y soledad puede aliviar enormemente muchos de los malestares que pueden enturbiar este periodo.
Ese es el objetivo de este curso: aprender a detectar esas emociones, comprender de dónde vienen, desarrollar herramientas para afrontarlas y saber darles su lugar en nuestra vivencia de la maternidad.
Metodología
- Exposición de situaciones tipo que generan malestar desde un punto de vista comprensivo y compasivo.
- Ejercicios vivenciales para explorar cómo experimentamos las emociones menos amables en la crianza y qué recursos tenemos para afrontarlas.
- Revisión de los ejercicios por parte de la psicóloga para proponer técnicas individualizadas para el crecimiento personal.
- Por su delicada naturaleza, este curso no se realiza en grupo, pero se puede acceder a un espacio colaborativo donde intercambiar experiencias una vez completadas las lecciones.
Currículum
- 2 secciones
- 10 lecciones
- De por vida
- EmocionesLa alegría, el amor o la serenidad forman parte de nuestra idea de cómo es una maternidad "normal". Sin embargo, la vivencia de la maternidad no es tan plana: está llena de matices y de rincones, algunos de ellos oscuros. Los repasamos para aportar luz y aprovechar lo que esas emociones menos aceptadas nos están indicando y ofreciendo.7
- SexualidadDesde la propia idea de la Virgen María hay todo un imaginario alrededor de la figura maternal como un ser asexual. Pero todas las personas tenemos una sexualidad, que por supuesto se manifiesta de formas diferentes en cada una y en distintas etapas vitales. ¿Nos reconciliamos con la idea de que nuestra sexualidad sigue ahí, comprendiendo sus cambios? ¿Empezamos a asumir que nuestro bebé también expresará la suya algún día? Atrevámonos a hablar de placer.3




